viernes, 22 de noviembre de 2013

-Crítica retro- hoy: "Hellraiser"

La cajita (nada)feliz
Frank (Sean Chapman) adquiere en un extraño bazar oriental, un cubo muy pintoresco con símbolos extraños. Al llegar a su hogar, en lo que parece un ritual, Frank abre la cajita mediante movimientos que se asemejan a los del cubo mágico, y aquí el desastre: cuán caja de Pandora, aparecen seres diabólicos (que luego sabremos que son "cenobitas") que, literalmente, lo despedazarán con garfios, anzuelos y cadenas. Un tiempo después, el dueño de casa y hermano de Frank, Larry (Andrew Robinson), su mujer Julia (Clare Higgins) y su hija -de un matrimonio anterior- Kirsty (Ashley Laurence), se mudan al lugar del hecho. Lo que Larry no sabe, es que Julia tuvo, en el pasado, un intenso amorío con su hermano, y, para peor, cuando Larry se lastime y su sangre logre "revivir" a Frank, su mujer no dudará en ayudar a su viejo amante y cuñado, aunque eso signifique cometer todo tipo de crímenes.
Clive Barker realizó un trabajo sublime, en el cual incluye un concepto nuevo en el género, adentrándose en el sadomasoquismo consustanciado con el dolor y el placer. El guión es correcto, los efectos especiales y el maquillaje son dignos para la época (bien logrados los "cenobitas", destacando al inolvidable "líder" con clavos atravesándole la cara y la excepcional puesta que se hace de la transición de Frank desde que es un esqueleto hasta su regeneración), y las actuaciones cumplen, picando en punta la interpretación de Clare Higgins como la fría, cruel y despiadada, pero a la vez apasionada Julia.
Más allá de un final que está un poco tirado de los pelos y deja que desear teniendo en cuenta el transcurso de la cinta, "Hellraiser" logró romper los convencionalismos que se venían dando en la década y nos dejó como legado unos personajes temibles pero memorables. Tal vez el último grito de originalidad del terror de los ´80.

Título original: Hellraiser (1987). País: Reino Unido. Género: Terror. Director: Clive Barker. Intérpretes: Andrew Robinson, Clare Higgins, Ashley Laurence, Sean Chapman. Duración: 90 minutos.

CONCLUSIÓN: Gran adaptación de Clive Barker (de su propia novela), que además de realizar un film de calidad, grotesco y visceral, consiguió innovar con su relato y convertir esta producción en un largometraje de culto. Muy buena.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Escape imposible

Fuga a la antigua
El sólo hecho de ver protagonizar juntos a Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger una película de acción, ya vale la entrada al cine. No conformes con ello, estos dos musculosos han realizado un film que supera las expectativas.
La historia inicia con Ray Breslin (Stallone) encarcelado. Pero este tipo no es un convicto real: Ray es un experto en seguridad carcelaria y dedica su vida a analizar las diferentes estructuras, mecanismos y rutinas de las penitenciarías, desde adentro. Si puede escapar, el lugar presenta fallas. En caso contrario, se habrá topado con una unidad antifuga. Vale decir que todas estas experiencias las vuelca en su ¡libro!. Junto con sus expertos en logística Hush (50 Cent) y Abigail (Amy Ryan), más su socio/representante Lester (Vincent D´Onofrio) parecen tener un negocio redondo sin complicaciones. Sin embargo, una propuesta que no termina de cerrar, pero por demás atractiva, lo pone nuevamente en acción. La cosa ya desde el principio se pone turbia: lo golpean, lo sedan y aparece en "La Tumba" (como la llaman ahí), un lugar laberíntico, controlado por guardias enmascarados y con picanas. Con datos erróneos y evidentemente traicionado, escapar del sitio, que ni siquiera sabemos donde se encuentra, ya no será cuestión de trabajo, sino de vida o muerte. Aunque para ello no estará solo. Emil Rottmayer (Schwarzenegger) se le acercará y poco a poco irán forjando una amistad basada en un único objetivo: la fuga.
El director sueco de "El Rito" y "1408", sabe manejar a estos dos monstruos. Los complementa y termina por realizar un trabajo entretenido, que en sus tramos finales se llena de suspenso y nos remonta a las viejas producciones, sin tantos efectos especiales, con combates cuerpo a cuerpo y balaceras por doquier. Con un guión a medida, incluyendo chistes cómplices, secuencias graciosas y secundarios que cumplen (los villanos Jim Caviezel, ideólogo de "La Tumba" en base al libro de Breslin; el fortachón Vinnie Jones; y el médico que compone Sam Neill, un tanto desaprovechado, teniendo en cuenta la talla del actor).
Así como Ray nos explica que para hacer su trabajo se basa en tres puntos fundamentales, este film logra que el guión, la técnica y las actuaciones, tiren para un mismo lado y resulte una producción que no decae nunca y, además, demuestra que la vieja escuela de acción aún tiene hilo en el carretel.

Título original: Escape plan (2013). País: EE.UU. Género: Drama. Director: Mikael Håfström. Intérpretes: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Jim Caviezel, Sam Neill. Duración: 115 minutos.

CONCLUSIÓN: Película que se sostiene gracias al peso y a la química de sus dos  protagonistas, y a una idea original. Totalmente pochoclera e ideal para quienes extrañan la acción de los ´80. Muy buena.

domingo, 25 de agosto de 2013

Nada es lo que parece

El arte del engaño
Si usted viene de un día a toda máquina, acelerado, y llega al cine para relajarse y ver una película tranquila sobre magos, esta equivocado.
Llegar cinco minutos tarde sería un problema, ya que el director Louis Leterrier (El transportador) le da inicio al film a un ritmo frenético presentando a cada protagonista: el experto en cartas (un verborrágico y soberbio Jesse Eisenberg), el mentalista (malicioso y cruel Woody Harrelson), la escapista (Isla Fisher) y el virtuoso y sutil ladrón (Dave Franco), quienes son reunidos por un misterioso encapuchado a un departamento donde empezarán su historia. Meses después, realizan su primer aparición  a lo grande, en Las Vegas, y producen un golpe de efecto: guían a un integrante del público  para que robe el dinero del banco en el cual es cliente, en París. ¿El resultado? El auditorio se convierte en una lluvia de billetes y los "Cuatro jinetes" (así se hacen llamar), prometen un golpe aún mayor. A partir de aquí aparece el agente del FBI (un decidido Mark Ruffalo) y la agente de Interpol (fría, pero acorde Melanie Laurent de "Bastardos sin gloria"), que deberán sacarles la ficha a los cuatro escurridizos con la ayuda de un revelador de trucos (inoxidable Morgan Freeman) al estilo "mago enmascarado".
La película gira en torno a la investigación y se da constantemente el juego del gato y el ratón. Hay buenos planos, momentos de persecución, intriga y todo esto hace que el film se torne entretenido. El  problema es que a mitad de largometraje, el guión se hace más flojo de lo que venía siendo y hay situaciones forzosas que Leterrier salva gracias a su efectismo. Lo que ya no puede salvar es el final, que llega muy forzado y no termina de cerrar, aunque a más de uno lo va a sorprender.
El lema del largometraje es "cuanto más cerca ves, más fácil es engañarte". En este caso conviene mirar y disfrutar el entretenimiento, porque si se pone a pensar y buscar algo de lógica en lo que vio, va a darse cuenta que el as que le mostraron era, en realidad, un cuatro de copas. Pura ilusión.

Título original: Now you see me (2013). País: EE.UU. Género: Thriller. Director: Louis Leterrier. Intérpretes: Mark Ruffalo, Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Isla Fisher, Morgan Freeman. Duración: 115 minutos.

CONCLUSIÓN: Thriller que tiene su fuerte en los magos y sus trucos que burlan la inteligencia de sus perseguidores. Actos de magia con algo de acción y en pantalla grande. Así de simple. Buena.

sábado, 10 de agosto de 2013

-Crítica retro- hoy: "La mano que mece la cuna"

Mis hijos no son tus hijos
Antes de llegar a la cresta de la ola con Los Ángeles al desnudo, Curtis Hanson dirigió este film en el que nos demostró su talento y terminó de afianzarse en Hollywood.
Claire (Annabella Sciorra) y Michael (Matt McCoy) Bartel son un feliz matrimonio con una pequeña hija y un hijo por venir. Todo es color de rosas en esta familia hasta que Claire asiste al ginecólogo para un examen y, en plena consulta, el doctor se excede. Esto deriva en la denuncia de la mujer y un escándalo que culmina con el suicidio del doctor y la posterior tragedia de su esposa (Rebecca de Mornay), la cual pierde el bebé que esperaba con el reciente fallecido. Seis meses después, los Bartel buscan una niñera para el bebé y aquí aparece la viuda del doctor Mott haciéndose llamar Payton y, enterada que Claire causó el suicidio de su marido, planea arruinarle la vida a la causante de sus desgracias.
Leída la sinopsis parece que estamos ante un thriller convencional, sin embargo, la película tiene los condimentos suficientes para ser atractiva y no decaer nunca. Hanson acierta con los planos cortos que aumentan la tensión del espectador, así como con una música efectista, pero sin abusar de ningún recurso técnico. Todo es sobrio, medido y sutil. Rebecca de Mornay se destaca como la angelical niñera que en el fondo está totalmente desquiciada y tiene sed de venganza, haciendo un buen contrapunto de Annabella Sciorra, que interpreta a la madre asmática que debe proteger a su esposo e hijos de las garras manipuladoras de esta villana. El resto del elenco, con Ernie Hudson (Los Cazafantasmas) como un hombre con deficiencia mental, y una joven Julianne Moore como amiga de la familia, realizan un trabajo aceptable.
Aunque la forma en que se llega al final puede ser apresurada, la fuerza e intensidad que le aportan al film, sobretodo las actuaciones, nivelan para arriba una producción que desde el vamos era intrascendente y directa para televisión.

Título original: The hand that rocks the cradle (1992). País: EE.UU. Género: Thriller. Dirección: Curtis Hanson. Intérpretes: Rebecca de Mornay, Annabella Sciorra, Matt McCoy, Julianne Moore. Duración: 110 minutos.

CONCLUSIÓN: Intrigante película que, recurriendo a fórmulas ya vistas, cumple su objetivo de mantener al espectador en vilo hasta el final. De cabecera para tardes de fin de semana. Buena.

sábado, 22 de junio de 2013

Crímenes imperdonables

El horror en carne propia
Ya de antemano se nos advierte que lo que estamos por ver es "una interpretación de eventos basados en el caso Baniszewski vs. el estado de Indiana en 1966", o sea, estamos ante un largometraje basado en hechos reales. Este es el primer motivo de interés de los varios que hay en esta película perturbadora.
Los Likens son un matrimonio que por cuestiones de trabajo (se desempeñan en una feria) llevan una vida nómade y se ven obligados a dejar a sus hijas Jennie (Hayley McFarland), que padece poliomielitis, y Sylvia (Ellen Page), al cuidado de Gertrude (Catherine Keener), una mujer que acababan de conocer en la iglesia. Gerty tiene seis hijos, está sola, fuma, tiene asma y plancha ropa de los vecinos para poder sobrevivir. Su situación es más que desesperante y, en ese contexto, acepta los veinte dólares semanales que le darán los padres de las chicas. Al principio todo va bien, pero ante la demora semanal del cheque, Gerty reprime a latigazos a las jóvenes. Luego se darán situaciones inoportunas que dejarán mal parada a Sylvia, y que la conducirán a vivir un infierno que todos conocían, del que muchos participaban, pero del que nadie tuvo el coraje ni el sentido común de denunciar.
Todo en la película es trágico, es asfixiante. Cada escena de tortura nos transmitirá genuinamente el dolor y el sufrimiento de Sylvia, y ese es el gran acierto del director Tommy O´Haver, que no se apiada y muestra con crudeza las aberraciones que sufre la joven Likens, sin caer en la bizarrez. El largometraje se irá alternando con secuencias del juicio, donde los culpables confesarán casi con descaro y sin saber por qué lo hicieron, los abusos en perjuicio de Sylvia.
Keener está formidable como Gertrude Baniszewski. Su mirada perdida hiela la sangre y revela la crueldad, el despiado y lo sádico de su accionar. Hace con pequeños gestos una interpretación por demás sólida y creíble, ganándole el duelo actoral a Ellen Page, que se pone en la piel de Sylvia, quién aguanta imperturbablemente cada golpe, cada vejación, con total entereza y madurez. El resto del elenco cumple, aunque las dos protagonistas se comen la pantalla.
El director no explicita todos los hechos y, si nos remontáramos al caso real, hasta podría decirse que la película es un poco "light" y no se consustancia del todo con los hechos verídicos. Sin embargo, le alcanza y sobra para ponernos la piel de gallina.

Título original: An american crime (2007). País: EE.UU. Género: Drama. Director: Tommy O´Haver. Intérpretes: Ellen Page, Catherine Keener, Hayley McFarland. Duración: 97 minutos.

CONCLUSIÓN: Escalofriante drama que impacta y muestra lo viles, despiadadas y desentendidas que pueden llegar a ser las personas. Horroriza y causa impotencia. No apta para almas sensibles. Muy buena.

PARA QUE LA VEAS: http://www.youtube.com/watch?v=w7GqhhzghPw


viernes, 21 de junio de 2013

-Crítica retro- hoy: "El joven manos de tijera"

Demasiado bueno para este mundo
Nadie puede negar que Tim Burton tiene un estilo muy definido. Es un director que impone un sello que va desde lo gótico, pasando por lo fantástico y surrealista, hasta el relato romántico con matices oscuros. Cuando nacía la década del ´90, nos regaló una película que lo consolidaría en Hollywood y daría que hablar a lo largo de los años.
Peg (Dianne Wiest) es una vendedora de cosméticos a la que no le está yendo bien y decide tratar de vender sus productos en la vieja mansión del pueblo, ubicada en lo alto de una colina. Se llevará una sorpresa cuando encuentre a Edward (Johnny Deep), un joven que no fue "terminado" debido a la muerte de su creador (última aparición de Vincent Price) y queda con manos de tijera. Peg se sorprende por la inocencia del joven y decide llevárselo a su casa. La llegada de Edward no molesta en la familia y causa un gran revuelo entre las mujeres chusmas del barrio que, al descubrir su don con las manos/tijeras, le piden cortes de pelo y trabajos de jardinería. Las cosas se complican cuando llega Kim (Winona Ryder), la hija mayor, quien ve a Edward como un ser extraño y le genera incomodidad. Para peor, Edward se enamorará de Kim y hará todo lo que ella le pida, cosa que aprovechará el novio de la chica y le traerá más de un dolor de cabeza a nuestro bondadoso protagonista.
Hay una gran interpretación de Johnny Deep como Edward. En cada expresión de su rostro se demuestra la ingenuidad, la ternura y la empatía de su personaje; Wiest se destaca como la madre adorable que adopta a Edward y trata de insertarlo en la sociedad; Arkin como el padre trabajador que imparte modales; y Ryder, correcta en su personaje de adolescente, le imprime dulzura a su relación con el protagonista.
Burton llena el film de sentimentalismo con una fotografía fantástica, un guión acorde y la exquisita música de Danny Elfman. Nos hace entrar en un mundo mágico, de cuento de hadas, en el cual todos los actores cumplen a la perfección sus roles. Aunque no se ahorra la crítica social a la clase media, por su superficialidad y estructura tan cuadrada.
Con nada que envidiarle a Disney, Burton nos contó un cuento "de navidad" a su medida que logró ganarse el corazón de muchos. Ideal para ver en familia.

Título original: Edward Scissorhands (1990). País: EE.UU. Género: Drama. Director: Tim Burton. Intérpretes: Johnny Deep, Winona Ryder, Dianne Wiest, Alan Arkin. Duración: 98 minutos.

CONCLUSIÓN: Con un toque frankensteiniano, el largometraje desborda de ternura, emoción y sensibilidad. Deep se luce en este clásico al que no le falta romanticismo, fantasía ni calidad. Para verla y dejarse deleitar. Excelente.

sábado, 15 de junio de 2013

Desde mi cielo

La vida después de la muerte
El director de El señor de los anillos lleva a la pantalla grande, en esta ocasión, el best seller de Alice Sebold, empresa nada sencilla teniendo en cuenta el argumento del mismo.
La trama nos ubica en la década de los ´70, con Susie Salmon (Saoirse Ronan, conocida en Expiación), una joven de 14 años que, de antemano, nos advierte con su voz en off que fue asesinada. En esta primera parte, vamos a ver la vida de la familia Salmon, con un papá bonachón (Mark Wahlberg), mamá lectora de libros de cocina (Rachel Weisz), la abuela divertida y alcohólica (Susan Sarandon) y los tres hijos llevando una vida sin sobresaltos en un pueblo tranquilo. Vemos el gusto de Susie por la fotografía y la llegada de su primer enamoramiento. El relato se va moldeando con flashbacks que nos empiezan a introducir en la tragedia. Y así llega el momento crítico, que mantiene un suspenso logrado y no explicita el hecho concreto de la muerte. De aquí en más, Susie llegará a una especie de purgatorio lindo y podrá ver y sentir el dolor de su familia (en especial de su padre) tras su fatal partida.
Definitivamente, lo mejor de la película pasa por las actuaciones de Saoirse Ronan como la carismática e ingenua Susie, quién le otorga brillo, lucidez y la simpleza necesaria a su personaje, y el asesino detallista y calculador que está en la piel de Stanley Tucci, que sorprende por su interpretación medida, con los gestos y acciones justas para hacerse odiar. Wahlberg hace un trabajo correcto, aunque se va desdibujando, Weisz pasa sin pena ni gloria y Sarandon le imprime una dosis de humor y distendimiento fiel a su estilo.
Técnicamente hablando, Jackson demuestra que su compañía de efectos especiales tiene su razón de ser. Dado el contexto imaginario en el que está Susie, nos muestra a gusto y placer todos sus recursos, que vale la pena decir, son buenos, pero en un momento peca de goloso y roza el límite de lo absurdo.
Con una narrativa y guión correctos, el film va a llegar a un final que resulta un tanto forzado y un tanto cliché, aunque después de 2 horas de largometraje y un argumento cambiante, nada lo va a sorprender.

Título original: The Lovely Bones (2009). País: EE.UU. Género: Drama. Director: Peter Jackson. Intérpretes: Saoirse Ronan, Mark Wahlberg, Rachel Weisz, Stanley Tucci. Duración: 135 minutos.

CONCLUSIÓN: Con una primera media hora que entusiasma, el film se va empantanando entre los muchos efectos especiales y lo poco verosímil de la historia post muerte de Susie. Las actuaciones de víctima y victimario salvan la película. Buena.