Cuestión de fe y ciencia
En estos días donde el Vaticano está en boca de todo el mundo debido a la elección del nuevo Papa, aquí les traigo la crítica de una película que está asociada con el mundo religioso, aunque no haya caído bien en la Santa Sede.
Tras adaptar El código Da Vinci, Ron Howard nos trae otra obra de Dan Brown: Ángeles y demonios. En esta oportunidad, el especialista en símbolos Robert Langdon (Tom Hanks), es llamado por el Vaticano debido a que cuatro cardenales han sido secuestrados. Pero no son cardenales cualquiera, son los preferiti, o sea, los principales candidatos a suceder al Papa recientemente muerto (¿o asesinado?). Y por si esto fuera poco, hay alguien que robó antimateria (hay fuertes sospechas que involucran a los Illuminati) y amenaza con hacer volar, en unas horas, toda la ciudad.
Con todas estas aristas, usted imaginará que la película no le va a dar respiro. No se equivoca. Langdon, esta vez acompañado por la dra. Vetra (Ayelet Zurer), mediante indicios que explica rápidamente (como que el dedo de esa estatua apunta al norte, entonces, la próxima víctima está en tal iglesia, etc.), comenzará una carrera contrarreloj para hallar a los cardenales y salvar de la catástrofe al corazón del catolicismo. El film no se ahorra momentos de tensión ni de violencia, todo transcurre de manera vertiginosa y puede llegar a no ser lo que parece.
Hay una buena recreación del protocolo que se lleva a cabo para la elección del nuevo Vicario de Cristo, una correcta fotografía, y el reparto con Ewan McGregor a la cabeza (como el camarlengo), no desentona.
El director le imprime un evidente toque "Hollywood" a un largometraje que cumple su función de mantener al espectador a la expectativa durante las dos horas y veinte minutos de duración, cosa que en El codigo Da Vinci no ocurría ni aunque hiciera el esfuerzo.
Título original: Angels and demons (2009). País: EE.UU. Género: Thriller. Dirección: Ron Howard. Intérpretes: Tom Hanks, Ayelet Zurer, Ewan McGregor, Stellan Skarsgard. Duración: 138 minutos.
CONCLUSIÓN: Thriller que lleva un ritmo que va creciendo (acompaña la banda sonora) y se convierte en una especie de capítulo de la serie 24. Entretenida y con giros que garantizan tensión y cierta sorpresa. Muy buena.

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